30

Nov

Maridaje con vinos

El origen de nuestra empresa se remonta en el Penedès, una zona privilegiada en el cultivo de viñedos y un entorno ideal para descubrir y entender el proceso de producción del vino. Los aromas y los sabores de los vinos aún pueden ser más satisfactorios si los combinamos con la mejor cocina.

 

A pesar que nos pueda parecer una tarea complicada escoger una correcta combinación de vinos y platos, os intentaremos dar unos pequeños consejos para que seáis capaces de conseguir la mejor harmonía de sabores para vuestro paladar. Aunque tengamos una variada oferta de vinos que nos rodea, debemos tener presente que los sabores de los vinos variaran según el tipo de uva que se haya utilizado en su proceso de elaboración. El proceso de envejecimiento de un vino, la cantidad de alcohol o la piel de la uva son otros de los factores que influyen directamente en el sabor de un vino.

A parte del proceso de elaboración del vino, debemos tener muy en cuenta que el contenido de alcohol y de sal que utilizamos en la cocina condicionaran directamente el sabor del vino que escojamos. En acuerdo con esto es ideal planificar los menús con antelación suficiente para que sea más fácil escoger el vino que complementará con los ingredientes de nuestro plato. A continuación os damos algunas recomendaciones a tener en cuenta cuando os encontréis en el proceso de escoger un vino que combine con vuestro plato.

 

La regla básica de todo maridaje es servir los vinos ligeros siempre previamente a los vinos más pesados de sabor. El Savignon Blanc, el Pinot Grigio, Chardonnay o los vinos espumosos serian un ejemplo de este tipo de vino más ligeros, ideales para tomar con ensaladas, aperitivos o sopas, platos que habitualmente consumimos para iniciar nuestras comidas. Los pescados habitualmente también los podemos combinar con los blancos, a pesar de que podemos encontrar algunos que nos ligan perfectamente con los vinos rosados.

 

Los vinos más pesados nos combinan mejor con los segundos platos como podría ser la carne roja que liga muy bien con un Rioja, un Ribera del Duero, un Priorat o un Penedès.

Si nos decantamos en cambio por el pollo cocinado por ejemplo con alguna salsa o un sofrito de tomate, cebolla y plantas aromáticas, el vino negro sería su aliado ideal. Sólo nos decantaríamos por el vino blanco si el pollo estuviera cocinado con hierbas aromáticas.

Respecto a la pasta podemos encontrar opciones más variadas dependiendo siempre de la salsa que acompañe a nuestro plato. La pasta cocinada con salsa boloñesa o con salsa de tomate y verduras nos liga perfectamente con un vino negro joven, a pesar de que no nos iría mal tampoco, tomarla con un vino rosado. En caso de cocinar pasta con salsa pesto o salsas marineras, los vinos más ideales serian los blancos.

Los embutidos son otros de los alimentos ideales para ser servidos con vino. Si coméis jamón, fuet o longaniza, los podéis acompañar con vinos blancos secos o negros jóvenes. Las butifarras también nos ligan con los vinos espumosos, ya sean blancos o negros.

Otro consejo a tener en cuenta es que si maceramos la carne con vino negro o con una salsa al vino es esencial que se sirva con el mismo vino que se ha cocinado el plato.

 

Cuando nos ponemos al frente de los fogones es importante buscar un equilibrio entre la complejidad de sabores del vino y el plato que estamos cocinando. Si nuestro plato tiene sabores complejos, es mucho más recomendable acompañarlo de un vino de sabor simple. Por otro lado, escogeremos un vino de sabor más complejo para acompañarlo con un plato de más fácil elaboración. Como último consejo que os queremos dar es que apliquéis la lógica y sobretodo el interés personal, y escojáis siempre un vino que os guste beber a vosotros y a vuestros invitados.