03

Mayo

Come sano, come embutido

Los productos charcuteros forman parte de nuestro día a día y son un elemento muy presente en nuestra cocina. La dieta mediterránea, más allá de las hortalizas, el aceite de oliva o la fruta, también incluye los embutidos como uno de los elementos imprescindibles.

 

Si bien no es recomendable el consumo excesivo de productos cárnicos, como de cualquier otro alimento, especialmente si se tienen problemas de hipertensión o retención de líquidos, estos también presentan beneficios para la salud que hacen que sea recomendable incluir estos productos en nuestros platos.

 

Para empezar, los embutidos son ricos en potasio, magnesio, fósforo, zinc y en proteínas que, al ser un producto derivado de la carne, son de gran calidad. Esto quiere decir que los embutidos aportan minerales esenciales para el mantenimiento saludable de los músculos y nos ayudan a protegernos de enfermedades como la gripe o los refriados y a que el funcionamiento de nuestro organismo sea óptimo. Más allá de eso también son una muy buena fuente de hierro y vitamina B12, ideal para personas con anemia o bajos niveles de este mineral ya que, al ser de origen animal, se absorbe mejor que el vegetal y el organismo lo aprovecha con más facilidad.

 

Como te imaginas, no todos los embutidos pueden presumir de ofrecer estos beneficios ya que, dependiendo de la calidad de los ingredientes del producto, las características pueden variar y ser más perjudiciales para el cuerpo. El ejemplo más claro se presenta analizando las diferencias entre embutidos producidos industrialmente y los que se elaboran de manera artesana o con métodos tradicionales y utilizan productos naturales.

 

La diferencia más evidente, y que se puede ver con solo echarle un ojo, es el envoltorio. En la fabricación industrial moderna de embutidos es habitual encontrar que este está hecho de una especie de tripas artificiales que, pese a no ser naturales, son comestibles. Aquí te damos más información. Este modelo apuesta por un sistema de elaboración artificial con productos añadidos perjudiciales para la salud como aditivos y conservantes que hacen que el embutido pueda aguantar más tiempo sin ser consumido pero también afectan a su gusto y calidad.

 

En Mitjans nos decantamos por la segunda opción de producción, la tradicional. Utilizamos productos frescos y cercanos para nuestros obradores. Un método que prioriza la calidad por encima de la cantidad para el bien tanto del resultado final como para la salud del consumidor. Esto quiere decir que seleccionamos uno por uno los ingredientes que formaran los embutidos y que seguimos un sistema de curación y elaboración más cuidadoso pero que da resultados más saludables.

 

Es por eso que, peses a tratarse del “mismo producto”, los embutidos industriales y los nuestros no tienen nada que ver. Ni el color, ni la textura, ni el sabor se pueden comparar. Un embutido elaborado exclusivamente a base de productos naturales marca la diferencia tanto por dentro como por fuera. Nuestros productos no solo no son perjudiciales para la salud sino que hasta resultan beneficiosos para ella.

 

Recuerda, si miras por tu salud, no hace falta que evites los embutidos. Puedes seguir disfrutando de una buena butifarra siempre que te asegures de escoger una marca que dedique tanto cuidado a la selección de ingredientes y a la elaboración como lo hace Mitjans.